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Fe y Responsabilidad

El llamado bíblico

La predicación apostólica convoca a arrepentirse y creer. Es un llamado con sentido, no una representación teatral. La gracia de Dios es primera, pero la respuesta humana es real: creer no es una ilusión.

“Arrepentíos… y convertíos.” (Hechos 3:19)

“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo.” (Hechos 16:31)

¿Por qué la Biblia responsabiliza al ser humano?

Porque el ser humano no es una piedra. Dios confronta, persuade, llama, ilumina, advierte, promete y amonesta. Todo eso pierde coherencia si nadie puede responder.

“¡Jerusalén… cuántas veces quise… y no quisiste!” (Mateo 23:37)

Fe: don y respuesta

La fe no nace del orgullo humano: nace del oír la Palabra, de la obra del Espíritu, de la gracia que llama. Pero también es respuesta: confiar en Cristo, dejar la autosuficiencia y abrazar el evangelio.

“La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” (Romanos 10:17)

Idea fuerza

El evangelio no es un acertijo ni un decreto oculto: es una invitación verdadera. Donde hay llamado, hay responsabilidad. Donde hay promesa, hay posibilidad real de creer.

¿De qué manera la soteriología bíblica equilibra la soberanía de Dios y la responsabilidad humana?

La soteriología bíblica, presenta un equilibrio entre la soberanía de Dios y la responsabilidad humana mediante una clara distinción entre el regalo de la salvación y el requisito para recibirla:

Soberanía de Dios (La Salvación)

La salvación es completamente una obra de Dios. Dios es absolutamente soberano, lo que significa que Él puede hacer lo que le plazca y Sus planes son perfectos.

1. La Gracia es el Regalo de Dios: La salvación es por gracia, lo que significa que no se gana por buenas obras. Jesús consiguió la salvación a través de Su muerte en la cruz, satisfaciendo la justicia de Dios.

2. Soberanía en la Decisión: Fue Dios quien, en Su soberanía absoluta, decidió que la salvación fuera ofrecida. La salvación es enteramente de Dios.

3. Determinación del Método: En Su soberanía, Dios eligió que esta salvación fuera recibida por medio de la fe. La salvación en sí misma es un don de Dios, pero el medio para adquirirla fue soberanamente establecido por Él. Cuando Efesios 2:8 dice que "esto no es de vosotros, pues es don de Dios," se refiere a la salvación (gramatical y contextualmente), no a la fe.


Responsabilidad Humana (La Fe)

Mientras que la salvación es provista por Dios, la fe es presentada como la respuesta necesaria y la responsabilidad del ser humano para acceder a esa gracia.

1. La Fe como Requisito: Dios exige fe y reclama la falta de fe en las personas. La fe es el requisito que Dios, en Su soberanía, pide a aquellos que serán salvos por Su gracia. No tendría sentido que Dios demandara o reclamara algo si no dependiera de la persona ejercerlo.

2. La Naturaleza de la Fe: La fe no es un regalo de Dios, sino una acción, una respuesta del que cree. Se define como "la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve". Es una creencia, seguridad o confianza que el individuo desarrolla en su corazón al escuchar el evangelio.

3. Ejercicio y Desarrollo: La fe es algo que se puede poseer (tu fe, su fe), que se puede acrecentar, y cuya falta puede llevar a naufragar o a la apostasía.

4. Justificación por la Fe: Dios declara justos (justifica) a todos los que creen en Jesús. La justicia de Dios llega mediante la fe, ya que Él toma en cuenta la fe del creyente como justicia (como en el caso de Abraham).

Concluimos que hay un equilibrio entre la soberanía de Dios (Él es el único proveedor de la salvación gratuita por gracia) y la responsabilidad humana (el requisito de responder y recibir dicha salvación a través de la fe). Dios puso en el hombre el querer como el hacer, pero la respuesta de someterse a Su voluntad o resistirla es de la persona.